Antijudaísmo católico y papal. Las alarmas del rabino Laras.

“Israel, pueblo de un Dios celoso. Coherencias y ambigüedades de una religión elitista”.

Ya desde este título de la conferencia se arroja un aire para nada amistoso hacia los judíos y el judaísmo.
Pero si leemos el texto de presentación se encuentra también algo peor: “El pensarse como pueblo perteneciente en forma elitista a una divinidad única ha determinado un sentido de superioridad de la propia religión”. De aquí las “intolerancias”, “fundamentalismos”, “absolutismos” no sólo hacia los otros pueblos sino también autodestructivos, por eso “habrá que preguntarse en qué medida los celos divinos incineran o no la libertad de elección del elegido”.

Y sin embargo éstos son el título y la presentación de una conferencia que la Asociación Bíblica Italiana (ABI) puso en agenda desde el 11 al 16 de setiembre en Venecia.

Los estatutos del ABI son aprobados por la Conferencia Episcopal Italiana y forman parte de ella alrededor de 800 profesores y estudiosos de las Sagradas Escrituras, católicos y no católicos. Entre los expositores de la conferencia de setiembre figura el número uno de los biblistas de la Pontificia Universidad Gregoriana, el jesuita belga Jean-Louis Ska, especialista del Pentateuco (en hebreo la Torah), los cinco primeros libros de la Biblia. Pero por el contrario, no ha sido invitado a hablar ningún erudito judío.

Pero los rabinos no podían quedarse callados. Se han hecho presentes con una carta al ABI firmada por uno de los exponentes más notables, Giuseppe Laras, de lo cual Giulio Meotti informó por primera vez el 10 de marzo en “Il Foglio“.

Un amplio extracto de la carta se reproduce más abajo. Pero antes son útiles un par de advertencias.

Cuando el rabino Laras escribe diciendo que hay un “marcionismo” que hoy aflora en forma cada vez más insistente, hace referencia a la corriente que a partir de Marción (el teólogo griego del siglo II) hasta nuestros días contrapone al Dios celoso, legalista y guerrero del Antiguo Testamento al Dios bueno, misericordioso y pacífico del Nuevo Testamento, y en consecuencia, contrapone a los judíos seguidores del primer Dios a los seguidores del segundo Dios.

No sólo eso. Laras – de quien está vivo el recuerdo de los diálogos con el cardenal Carlo Maria Martini – alude al papa Francisco como uno de los que perpetúa esta contraposición.

Y en efecto, no es la primera vez que notables exponentes del judaísmo italiano – como el rabino jefe de Roma, Riccardo Di Segni – reprocharon al papa Francisco el uso distorsionado de la calificación de “fariseo” o por el parangón con Moisés para desacreditar a sus adversarios.

Es lo que hizo el papa Francisco, por ejemplo, en el discurso de cierre del sínodo de los obispos, cuando se lanzó contra “los corazones cerrados, que a menudo se esconden incluso detrás de las enseñanzas de la Iglesia o detrás de las buenas intenciones para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles”. No le importó contradecirse, porque la novedad que el Papa quería introducir en la praxis de la Iglesia era la restauración del divorcio, permitido justamente por Moisés, y por el contrario, prohibido por Jesús.

La carta del rabino Laras:

Queridos amigos, 

[…] He leído, junto a estimados colegas rabinos y al profesor David Meghnagi, asesor cultural de la UCEI [Unión de las Comunidades Judías Italianas], el programa pensado para la conferencia de la ABI [Asociación Bíblica Italiana] previsto para setiembre del 2017. 

Lo digo con un eufemismo: ¡estoy muy indignado y amargado! […] 

Ciertamente – independientemente de todo, incluidas las posibles futuras excusas, ideas tardías y retractaciones – surgen indudablemente algunos datos inquietantes, que muchos de nosotros advierten en el aire desde hace no poco tiempo y sobre los cuales debería haber una revisión profunda por parte de los católicos: 

1.- Un indicio cárstico – con este texto ahora un poco más manifiesto – de resentimiento, intolerancia y fastidio por parte cristiana respecto al judaísmo 

2.- Una desconfianza sustancial en la Biblia y un consiguiente redimensionamiento de las raíces bíblicas judías del cristianismo 

3.- Un “marcionismo” más o menos latente, ahora presentado en forma seudo-científica, que hoy pone el acento en la ética y en la política 

4.- Un abrazo con el Islam que es tanto más fuerte cuanto más la parte cristiana critica al judaísmo, incluidas ahora hasta la Biblia y la teología bíblica 

5.- La reiteración de la vieja polarización entre la moral y la teología de la Biblia judía y del fariseísmo por un lado, y Jesús de Nazaret y los Evangelios por otro lado.

Sé muy bien que los documentos oficiales de la Iglesia Católica habrían llegado a puntos de no-retorno. Es una pena que sean contradichos cotidianamente por las homilías del pontífice, quien emplea exactamente la vieja e inveterada estructura y sus expresiones, disolviendo los contenidos de los mencionados documentos.

Basta pensar sólo en la “ley del Talión” evocada recientemente por el Papa con pereza y tergiversada, en la que, por el contrario, mediante ella e interpretándola durante milenios, también en la época de Jesús, el judaísmo sustituye en represalia el resarcimiento, haciendo pagar al culpable lo que se definiría modernamente como lucro cesante, el daño permanente y también el psicológico. Todo esto muchísimo antes que la muy civilizada Europa (¿cristiana?) afrontase estos temas. ¿Es posible que el argumento de la llamada “ley del Talión” haya sido durante siglos un caballo de batalla del antijudaísmo por parte del cristianismo, con su bien precisa historia 

Observo con disgusto y preocupación mayúsculos que este programa ABI es en esencia la derrota de los supuestos y de los contenidos del diálogo judeo-cristiano, reducido por desgracia desde hace tiempo a pelusa y aire caliente. 

Personalmente registro con dolor que hombres como [Carlo Maria] Martini y su magisterio en relación a Israel en el seno de la Iglesia Católica han sido evidentemente un meteoro fugaz, por mucho que se hable. 

Por último, duele (¡y mucho!) que quienes plantean objeciones, perplejidades, preocupaciones e indignaciones respecto a tales programas y títulos (o sólo también propuestos) deban ser siempre los judíos, reducidos a la ingrata y muy desagradable tarea de tener que hacer de “policías del diálogo”, y no en primer lugar voces cristianas notables que inmediatamente y mucho antes se impongan con un fiero y franco “no”. 

Un cordial shalom.

A la carta del rabino Laras a la ABI se han adjuntado “consideraciones” que someten a crítica varios pasajes del programa de la conferencia.

Las que siguen son las conclusiones:

Sea que esto responda a una estrategia bien delineada o sea que se trate de puesta en marcha de pensamientos volátiles que se multiplican en el aire, nos encontramos frente a una potencial soldadura venenosa entre dos antisemitismos renovados, promovida por la Iglesia Católica o por sus partes relevantes:

1. Israel sería la causa de la inestabilidad del Oriente Medio y, en consecuencia, del mundo (culpa política);

2. la causa remota del fundamentalismo y del absolutismo de los monoteísmos sería la Torah, con recaídas incluso en el pobre Islam (culpa arquetípica, simbólica, ética y religiosa).

En consecuencia somos execrables, descartables y sacrificables. Esto permitiría una hipótesis de pacificación entre el cristianismo y el Islam, y la identificación del problema común, o sea nosotros, los judíos. Esta vez se encuentra un padrastro noble en la Biblia y un heraldo propio en los biblistas.

Esta estrategia, […] mezclada con un aterciopelado ateísmo, parecería ser coherente con la difundida comprensión actual de Jesús de Nazaret:

– ya no hablan más del tiempo del “Jesús de la fe cristiana” (o sea, la Trinidad, la doble naturaleza, etc.), porque está muy lejos de la sensibilidad actual

– evitan hablar del Jesús histórico (Martini y Ratzinger por caminos diferentes, ambos sin ser incorporados), porque deberían hablar inevitablemente del Jesús judío, y esto es problemático para ellos en términos políticos;

– hablan de Jesús como de un “maestro de moral”, obviamente en polémica con los judíos de esa época y con su ley moral: “marcionismo ético” (y la reducción de la fe a ética es precisamente una forma de ateísmo).

🅰Autor: Sandro Magister

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